EL Escapauj

 

 

Derecho de imagen (Irina Gonzales)

 

Se cuenta que en una comunidad por Santa Rosa de Vigo, a orillas del río del Mamoré por lados de Puerto Siles, vivía un anciano llamado don Pablo, él era un buen pescador de la comunidad, cuentan que salió un día como cualquiera a pescar en su canoa con su nietito, fue por la madrugada esperando una buena pesca con rumbo a una laguna que estaba cerca de la comunidad y esta tenía una conexión con el rio Mamoré, comenzó con una mala pesca, no habían logrado sacar nada, fue entonces que al medio día se acercaron a la orilla, a una parte que estaba llena de taropé donde si encontraron peces y muchos.

Don pablo estaba recogiendo su liñada cuando vió que algo se movía por el taropé luego sintió un golpe en la canoa que lo hizo caer, esto lo causo un latigazo de la cola de una sicurí (anaconda), ya tarde se dio cuenta que la sicurí lo había enredado por completo; entonces su nieto asustado al ver que su abuelo estaba atrapado con la sicurí, enorme de unos diez metros de largo, salió de la canoa de prisa asustado de ida a la comunidad porque sabía que no podía a hacer nada.

El niño corrió por la orilla hasta llegar a la comunidad, varias horas después llegó al fin  y le dijo al cacique la tragedia y toda la gente se enteró, ese rato se armaron con una comisión para ir a la laguna en caballo.

Mientras tanto don Pablo trataba de luchar con la sicurí pero ya todo parecía inútil, estaba muy cansado, completamente enredado y fuerza ya no tenía; sentía escuchando cada parte de él que se estrangulaba y por la nariz ya le salía sangre.

Don pablo ya sin esperanza deja de luchar bajando sus manos, cuando sintió que en su cinturón llevaba una vaina bien afilada con la que solía destripar a los  pescados, con un último esfuerzo saca la vaina y se la clava a la sicurí, fue entonces que sintió que dejo de estrangularlo, pues le había hecho una herida grande en la piel del bicho, como estaba haciendo mucha fuerza al querer estrangular a don Pablo la herida de la vaina que le había clavado hizo que se rompiera su piel dejándolo libre .

Don pablo con la poca fuerza salió a la orilla y se recostó cansado, agradeciendo a Dios por estar a un vivo quedando dormido.

La comisión que tenía que ir a rescatar el cuerpo, tal vez muerto, de don Pablo, llegan entre día y noche, cuando sorprendidos lo ven a recostado en la orilla, el cacique baja del caballo para revisar el cuerpo, asombrado exclama: “¡Esta vivo don pablo!”  Los demás bajan de su caballo para ayudarlo y enterarse de su hazaña por la cual aún seguía vivo, mas un joven que revisa la orillera donde encontraron a don pablo llega a observar un bulto y va deprisa a ver que es, mas se sorprende de la enorme sicurí que estaba agonizando porque su piel se estaba desprendiendo por un corte que le habían hecho y piensa esta debe ser la sicurí que lo había atacado.

Ellos regresan a la comunidad con don pablo ya de noche y la comunidad se alegra de verlo vivo y así le cuenta lo que le había sucedido.           

Narrador: Bernardo Noza