El Hombre Y la Sirena

 

 

 

Hace mucho tiempo atrás un hombre sobrevivió a una tragedia que sufrió en el río Mamoré.

Don Santiago era un hombre muy aventurero, le gustaba viajar, pero él tenía un defecto, era muy borracho. Un día se fue trabajando en un barco que salía del puerto Almacén en Trinidad con rumbo a Guayará, estaba trabajando de marinero. Ya llevaban tres días navegando el rio Mamoré, llegaron a un puerto llamado el trompillo donde encostaron el barco, allí realizaron una fiesta porque era el cumpleaños del capitán, bailaron y tomaron toda la noche, al día siguiente muy temprano salieron del puerto, y don Santiago muy tomado se echó a descansar en la parte de atrás del barco cerca del motor, pero mientras el barco avanzaba don Santiago se movió y cayó al rio.

El capitán del barco revisó la tripulación y se dio cuenta que faltaba un marinero pues era don Santiago, rápidamente mando a buscarlo en pequeños barcos de búsqueda, al no encontrarlo regresaron al puerto el Trompillo para ver si se había quedado, llegando al  puerto, preguntaron por el marinero pero no estaba en ningún lado, un trabajador del puerto que conocía a don Santiago dijo: “¡Yo lo Vi! Se subió al barco y se echó allá atrás”. Entonces todos pensaron: “!Se habrá caído al río entonces ¡”. Rápidamente notificaron a todos los marineros de su desaparición, comenzaron una búsqueda y rastrillaje por toda esa parte del río, por si tal vez aparecía su cuerpo si estuviese ya ahogado.

Pasaron cinco días buscando su cuerpo sin poder hallarlo, al final se dieron por vencido y dejaron la búsqueda, haciendo conocer que se había ahogado y su cuerpo se lo comieron los peces del río, como dicen los lugareños cuando alguien se ahoga en el río.

Mientras tanto don Santiago vivía otra historia debajo del agua.

Mientras el cayó al río despertó, pero no pudo nadar por el estado en que estaba y solo sentía que se hundía, pensando: “! Pucha, me voy a morir por ir a tomar ¡”.

Fue entonces cuando vio una mujer bella debajo del agua y ella se acercó a él llevándolo a lo más profundo.Era una mujer muy bonita pero la mitad de ella tenía forma de un pez, llegando al fondo del río con aquella sirena, vio un pueblo grande pero al fondo del rio, llegando le dijo la sirena: “Santiago te estábamos esperando desde hace mucho tiempo, hay personas que quieren verte, pero tienes que darte prisa porque no tienes mucho tiempo acá” - Don Santiago sorprendido pensó: “A lo mejor ya estoy muerto” Y la sirena contesto: “si piensas que estás muerto, pues no lo estas …” “apúrate Santiago, tenemos que llegar al final de esta calle, en la última casa hay personas que te están esperando”. Él, sorprendido aún ya que estaba en el fondo del rio, él podía respirar y al mirar arriba se encontraba el rio Mamoré como si fuera el cielo. El caminaba y la sirena nadaba a su lado por el lugar, fue cuando vio a otras personas que se encontraban en el lugar, algunas de ellas ya estaban muertas pero lo saludaron como a cualquier persona, mientras caminaba encontró a un tío que ya había muerto hacía un año atrás, don Santiago acepto que él estaba muerto, así que saludo a su tío y se detuvo a conversar.

Don Santiago: “¿Tío que hacej acá?”

El Tío: “Hijo, recién llegue y voj ¿por qué estaj acá?”

Don Santiago: “La sirena me trajo, yo me caí al río y ahora estoy acá”

El Tío: “Sabej que tenej que apurarte no podes quedarte acá mucho tiempo, si él llega te va hacer quedar pa´ siempre”

Don Santiago: “¿Quién ej él?”

La Sirena: “Mejor no preguntes vamos a donde tengo que llevarte, o el llegara y te hará quedar aquí”

Don Santiago: “Ya vamoj”

Él se despide de su tío y sigue a la sirena, llegaron a una casita de madera y la sirena le dice: “Tú debes entrar solo, es a ti al que desean ver, yo te esperare afuera para llevarte de nuevo”.

Don Santiago entra con miedo a la casa, pero fue grande su sorpresa al ver a su padre y su madre que se encontraban dentro, pues ellos llevaban ya muertos muchos años, así que se puso muy feliz y converso con ellos, pero sus padres le dijeron: “No tenej mucho tiempo hijo, tenej que irte, nosotros ejtamos felicej por verte una vez máj, ahora apurate tenej que irte”. Don Santiago se despidió de sus padres y salió del lugar, la sirena le dijo: “Ya tienes que irte se hizo tarde”. Ella lo agarro de la mano y lo llevo nadando a la superficie y de un impulso lo lanzo afuera del rio.

Don Santiago despertó en la orilla de un puerto, pero su sorpresa fue que ya estaba cerca de Guayará, se sentó en la orillera pensando: “¿Qué me habrá pasau?, ¿De quién me estarían protegiendo? y la sirena ya no está”.

En ese momento pasaba un barco y lo llamó para que vayan a socorrerlo, para su sorpresa era el barco donde estaba trabajando antes de caer al río, los marineros llegaron a auxiliarlo porque se encontraba mojado y con frio.

Sus compañeros y el capitán del barco le preguntaron ¿Qué te ha pasau Santiago? Y él les dijo todo lo que había vivido y todos quedaron asombrados, porque don Santiago aseguraba que solo se perdió en el fondo del río por una hora y un poco más tal vez hasta que salió, el capitán le dijo: “Te bujcamos por cinco díaj pero no te hallamoj y hasta hoy doj díaj máj hemos navegau, en total ejtuviste perdido siete días”- Don Santiago aseguró que solo fue un par de horas y que no tardo nada.

Después todos comentaron su hazaña, porque vivió muchos días en el fondo del Río Mamoré, avanzando por el río muchos kilómetros y mencionando que una Sirena lo salvo.

 

 

Narrador: Santiago Capareare