Yapereji

 

 

 

Hace mucho tiempo hubo un pueblito llamado San Ignacio. Era un pueblo con familias numerosas y todas ellas gentes de la región, todos eran dueño de sus tierras y casas.

Cerca del pueblo había un río donde los habitantes se abastecían de agua para el uso diario, ya sea para tomar, cocinar, lavar y donde también se iban a bañar. De repente las personas que se acercaban al río comenzaron a desaparecer, al principio los habitantes del pueblo pensaron que era un caimán puertero así que mataron al caimán, pero la gente siguió desapareciendo sin saber cuál era el motivo, así pues eso se convirtió en un misterio.

Las mujeres ya no podían ir a lavar ropa y los niños a bañarse en la orilla porque desaparecían como por encanto.

Los hombres que salían a pescar y cazar para el sustento de cada día ya no volvían al hogar. Todos estaban cada día mas asustados e iban a todos los lugares bien armados pues habían escuchado que en el río que había cerca salió una sicurí gigante (anaconda), que media más o menos unos quince metros de largo y casi al grosor de un turril que se comía a gente y animales, la gente no podía defenderse cuando ya estaban en la boca de la sicurí pues el susto y el miedo los paralizaba. Entonces entre los habitantes del pueblo aparecieron tres hombres valientes y que no tenían ningún familiar, se armaron hasta los dientes con cuchillo, trazado y hacha, salieron en busca de la sicurí para matarla y pensaron como hacer para terminar con tal animal.

Los hombres bien armados se fueron al río mirando a todos lados y atentos para ver a que hora aparecía. Cuando llegaron al río sintieron como si algo los atrajera se asustaron mucho pero no se equivocaron, se alistaron sus cuchillos y sus trazados para matar a la víbora gigante. La sicurí al oler su presa abrió su boca y los absorbía a su barriga pues eran su presa, ya no podían hacer nada, cuando se dieron cuenta ya estaban entrando a la boca de la sicurí no podían respirar y se estaban asfixiando, como no les quedaba mucho tiempo de vida empezaron a ser cortes con los cuchillos que tenían, en el estomago de la sicurí, que comenzó a retorcerse de dolor. Moribunda salió del río para morir y los tres hombres valientes murieron dentro de ella, solo quedaron los huesos de la larga y feroz sicurí.

Los habitantes aun temerosos comenzaron a abandonar el pueblo y nos le importaba su casa ni propiedades. La mayoría de la gente huyo, formaron otro pueblo al cual le pusieron de nombre otra vez San Ignacio. Algunas de las familias que no quisieron y no pudieron salir del pueblo se quedaron sin nombre pero como el pueblo se quedo sin nombre le pusieron yapereji porque fue el lugar donde quedo muerta la sicurí que al tiempo solo quedo el esqueleto gigante y como la gente es supersticiosa nadie se atrevía a tocar aquellos huesos.

Yapereji que en el idioma mojeño ignaciano de Moxos quiere decir hueseria.

 

Narrador: Paula Maria Nocubene

Comunidad San Ignacio de Moxos.